viernes, 31 de octubre de 2014

LAS TIPOLOGÍAS DE MOOC: SU DISEÑO E IMPLICACIONES EDUCATIVAS

Julio Cabero
Mª del Carmen Llorente
Ana Isabel Vázquez
UNIVERSIDAD DE SEVILLA



¿Eres tecnofóbico o tecnofílico? Considero que soy de las personas que creen en las nuevas tecnologías: éstas pueden hacer que una formación de calidad llegue a todos los rincones del mundo (aunque, también hay que decirlo, creo que no siempre se trata de una formación de calidad). ¿Qué sucede en el caso de los MOOCs?.

En el texto que he leído se dice que “la admisión de cualquier tecnología no es nada estable, y que pasa por varias fases y momentos”. Pues bien, esto es algo que hoy en día debemos tener muy en cuenta: hoy, que tantas y tantas nuevas aplicaciones salen a la calle continuamente, es cuando hemos de ser más críticos que nunca. Sobre todo como docentes. No basta con utilizar cualquier cosa como recurso educativo.

Sabemos que los MOOCs son una tecnología que cada vez está tomando más peso en las esferas educativas superiores. Todas las universidades quieren tener su propio MOOC. Pero, como su nombre indica, se trata de cursos masivos y abiertos online. Esto hace que las personas interesadas en llevarlos a cabo muchas veces no los finalicen, lo cual supone altos niveles de abandono.

Ahora bien, entre las características que Castaño y Cabero (2013) enumeran sobre estos cursos tan peculiares encontramos las siguientes:

-         -  Son recursos semejantes al funcionamiento de un aula.
-         -  Exigen fechas de inicio y finalización.
-         -  Son online y de uso gratuito.
-         -  No cuentan con criterios de admisión.
-         -  Permiten la interacción y participación de un gran número de estudiantes.

¿Qué conclusiones se pueden extraer de estos rasgos definitorios? Al hablar de cursos online, permiten una flexibilidad mucho mayor para aquellas personas interesadas en realizarlos que si de cursos presenciales se tratase. Esto supone un gran número de “afiliados” o “interesados”. Por supuesto, el hecho de que sean gratuitos los convierte en algo accesible a prácticamente todo el mundo. Contando con que tampoco cuentan con criterios de admisión, no se discrimina entre las características de los estudiantes a la hora de seleccionarlos; lo cual hace que sean muchos más los candidatos que pueden acceder a ellos. Todo esto explica el calificativo “masivo” que se le atribuye a los MOOC.

Para mí, la característica más atractiva sería la posibilidad de compartir recursos, información y conocimientos entre los usuarios; junto con los procesos de interacción y comunicación en línea que se producen al mismo tiempo. Esto es lo que verdaderamente convierte a los MOOCs en espacios de aprendizaje que irrumpen con fuerza, que se presentan como algo rompedor y generador de un aprendizaje realmente significativo.

Según el informe Horizon, los MOOC son una tecnología que penetrará fuertemente en nuestras instituciones de formación superior. Y es que, como indica De la Torre (2013) ahora es más importante nuestra capacidad para hacer cosas nuevas que las cosas que somos capaces de acreditar; es decir, se espera de los estudiantes que sean capaces de adaptarse a los cambios con gran ahínco (puesto que nuestra actual sociedad se dirige cada vez más al constante cambio). Esto se puede vincular con el aprendizaje autónomo que se crea en la atmósfera educativa de los MOOC.

Scopeo (2013) indica que los MOOC poseen tres características básicas:

-         -  Calidad (contenidos seleccionados por profesionales)
-         -  Certificación (están orientados a la adquisición de unas capacidades concretas)
-          - Accesibilidad económica (son gratuitos)

TIPOLOGÍA DE MOOCs:

A pesar de la vasta clasificación que se ha hecho hasta el momento sobre los MOOCs (transferMOOCs, madeMOOCs, groupMOOCs…), me centraré en los dos tipos básicos que se mencionan en el artículo: xMOOC y cMOOC: xMOOC, más parecido a los modelos tradicionales de educación, se basa en la selección de contenidos adecuados por parte del profesor/a. Es el tipo del que más se habla actualmente. De forma contraria, los cMOOCs articulan su núcleo en el debate por comunidades de aprendizaje, de manera que es el alumno/a el que dirige y toma parte directa de su propio proceso de aprendizaje.

Como en el artículo se determina, esta última tipología de MOOCs se centra en las conexiones que son capaces de establecer las personas que forman parte de estos entornos formativos (Moya, 2013); lo cual aprecio como algo mucho más enriquecedor e innovador. Es cierto que se puede pensar que la evaluación resultaría un problema al ser un aprendizaje mucho más autodidacta basado en evidencias y las competencias serían menos específicas, sin embargo, el proceso que lleva a la consecución de los objetivos es más revelador que el de los xMOOC.


Lo que hasta ahora tenemos claro es que los MOOC son una nueva forma de enseñanza que cada vez tendrá más impacto en el mundo de la educación, esperemos que positivamente. Si bien sabemos que son muchos los puntos fuertes de esta nueva tecnología, no conviene descuidar las posibilidades de fracaso que en algunos casos comporta (abandono, desinterés por parte del alumnado, absentismo, suplantación de la personalidad…); ya que, como al final del texto se nos indica, existen diversos tipos de alumnos/as en los MOOC. 

¿Será posible llegar a un único tipo: los alumnos realmente interesados y comprometidos? Pues bien, el tiempo lo dirá, pero mi criterio me dice que al tratarse de un curso que se ofrece libre y gratuitamente, que no supone un control riguroso, será difícil. Pero sí que confío en que los porcentajes se regulen y cada vez más se alcance la verdadera finalidad para la que los MOOC han sido creados.

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