LAS TIPOLOGÍAS DE MOOC: SU DISEÑO E IMPLICACIONES
EDUCATIVAS
Julio Cabero
Mª del Carmen Llorente
Ana Isabel Vázquez
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
¿Eres tecnofóbico o tecnofílico?
Considero que soy de las personas que creen en las nuevas tecnologías: éstas
pueden hacer que una formación de calidad llegue a todos los rincones del mundo
(aunque, también hay que decirlo, creo que no siempre se trata de una formación
de calidad). ¿Qué sucede en el caso de los MOOCs?.
En el texto que he leído se dice
que “la admisión de cualquier tecnología no es nada estable, y que pasa por
varias fases y momentos”. Pues bien, esto es algo que hoy en día debemos tener
muy en cuenta: hoy, que tantas y tantas nuevas aplicaciones salen a la calle
continuamente, es cuando hemos de ser más críticos que nunca. Sobre todo como
docentes. No basta con utilizar cualquier cosa como recurso educativo.
Sabemos que los MOOCs son una
tecnología que cada vez está tomando más peso en las esferas educativas
superiores. Todas las universidades quieren tener su propio MOOC. Pero, como su
nombre indica, se trata de cursos masivos y abiertos online. Esto hace
que las personas interesadas en llevarlos a cabo muchas veces no los finalicen,
lo cual supone altos niveles de abandono.
Ahora bien, entre las
características que Castaño y Cabero (2013) enumeran sobre estos cursos tan
peculiares encontramos las siguientes:
- - Son recursos
semejantes al funcionamiento de un aula.
- - Exigen fechas de
inicio y finalización.
- - Son online y de
uso gratuito.
- - No cuentan con
criterios de admisión.
- - Permiten la
interacción y participación de un gran número de estudiantes.
¿Qué conclusiones se pueden extraer
de estos rasgos definitorios? Al hablar de cursos online, permiten una
flexibilidad mucho mayor para aquellas personas interesadas en realizarlos que
si de cursos presenciales se tratase. Esto supone un gran número de “afiliados”
o “interesados”. Por supuesto, el hecho de que sean gratuitos los convierte en
algo accesible a prácticamente todo el mundo. Contando con que tampoco cuentan
con criterios de admisión, no se discrimina entre las características de los
estudiantes a la hora de seleccionarlos; lo cual hace que sean muchos más los candidatos
que pueden acceder a ellos. Todo esto explica el calificativo “masivo” que se
le atribuye a los MOOC.
Para mí, la característica más
atractiva sería la posibilidad de compartir recursos, información y
conocimientos entre los usuarios; junto con los procesos de interacción y
comunicación en línea que se producen al mismo tiempo. Esto es lo que
verdaderamente convierte a los MOOCs en espacios de aprendizaje que irrumpen
con fuerza, que se presentan como algo rompedor y generador de un aprendizaje
realmente significativo.
Según el informe Horizon, los MOOC
son una tecnología que penetrará fuertemente en nuestras instituciones de
formación superior. Y es que, como indica De la Torre (2013) ahora es más
importante nuestra capacidad para hacer cosas nuevas que las cosas que somos
capaces de acreditar; es decir, se espera de los estudiantes que sean capaces
de adaptarse a los cambios con gran ahínco (puesto que nuestra actual sociedad
se dirige cada vez más al constante cambio). Esto se puede vincular con el
aprendizaje autónomo que se crea en la atmósfera educativa de los MOOC.
Scopeo (2013) indica que los MOOC
poseen tres características básicas:
- - Calidad
(contenidos seleccionados por profesionales)
- - Certificación (están
orientados a la adquisición de unas capacidades concretas)
- - Accesibilidad
económica (son gratuitos)
TIPOLOGÍA DE MOOCs:
A pesar de la vasta clasificación
que se ha hecho hasta el momento sobre los MOOCs (transferMOOCs, madeMOOCs,
groupMOOCs…), me centraré en los dos tipos básicos que se mencionan en el
artículo: xMOOC y cMOOC: xMOOC, más parecido a los modelos tradicionales de
educación, se basa en la selección de contenidos adecuados por parte del
profesor/a. Es el tipo del que más se habla actualmente. De forma contraria,
los cMOOCs articulan su núcleo en el debate por comunidades de aprendizaje, de
manera que es el alumno/a el que dirige y toma parte directa de su propio proceso
de aprendizaje.
Como en el artículo se determina,
esta última tipología de MOOCs se centra en las conexiones que son capaces de
establecer las personas que forman parte de estos entornos formativos (Moya,
2013); lo cual aprecio como algo mucho más enriquecedor e innovador. Es cierto
que se puede pensar que la evaluación resultaría un problema al ser un
aprendizaje mucho más autodidacta basado en evidencias y las competencias
serían menos específicas, sin embargo, el proceso que lleva a la consecución de
los objetivos es más revelador que el de los xMOOC.
Lo que hasta ahora tenemos claro es
que los MOOC son una nueva forma de enseñanza que cada vez tendrá más impacto
en el mundo de la educación, esperemos que positivamente. Si bien sabemos que son
muchos los puntos fuertes de esta nueva tecnología, no conviene descuidar las
posibilidades de fracaso que en algunos casos comporta (abandono, desinterés por
parte del alumnado, absentismo, suplantación de la personalidad…); ya que, como
al final del texto se nos indica, existen diversos tipos de alumnos/as en los
MOOC.
¿Será posible llegar a un único tipo: los alumnos realmente interesados y
comprometidos? Pues bien, el tiempo lo dirá, pero mi criterio me dice que al
tratarse de un curso que se ofrece libre y gratuitamente, que no supone un
control riguroso, será difícil. Pero sí que confío en que los porcentajes se
regulen y cada vez más se alcance la verdadera finalidad para la que los MOOC
han sido creados.




